Me tomo de la mano y me llevo recorriendo todos los pasillos de la escuela, hasta llegar a los jardines, en el jardín principal hay un árbol enorme. Caminamos hacia el árbol, se sentía una energía diferente –Prepárate Paris- escucha decir a Will. Estábamos detrás del árbol, donde desde la escuela no se veía nada, el saco a relucir sus grandes y bellas alas, lo tome del cuello, me cargo y emprendimos vuelo.
No se hacía que dirección lo hizo, soy mala para ubicarme, a los 30 minutos de haber dejado la escuela atrás, comencé a sentir mucho frio, le dije a Will, y sin dejar de volar me prestó su saco. Me tape y me quede dormida.
Para cuando desperté, estábamos frente a un gran castillo, cubierto por la blanca nieve, si volteabas hacia tras la densa tormenta no te dejaba ver nada, Will me bajo, al verlo note que el también estaba cubierto por nieve, sus alas ahora eran blancas.
-Gracias Will por traerme y también por prestarme esto- me quite el saco con intenciones de dárselo- ten!
-No Paris, no es necesario, no tengo frio, póntelo tú
-Gracias… n.n
-Vamos, Isabel ya nos debe estar esperando.
Cruzamos por un puente de madera, el castillo tenía un estilo barroco, los arreglos eran extravagantes había gárgolas y también tenía una inmensa puerta, que al acercarnos se abrió, al entrar, de nuevo se sentía una fuerte energía, alrededor de nosotros paso una gran corriente de aire, dejando ver la verdadera identidad de Will, se veía hermoso vestido de esa manera, yo me quede por un momento contemplándolo, el solo se me quedo viendo, me sonrió, y me dijo –Mira- señalando un espejo, me acerque no me reconocía a mí misma, mi cabello se torno rubio, y tenía caireles, mis ojos se volvieron verdes, mis labios estaban pintados de rojo; además, tenía puesto un hermoso vestido como los del renacimiento con un hermoso collar que tenía un rubí muy brillante. Me toque la cara, el cabello y pensé que me veía hermosa… -Y lo estas- me susurro en el oído Will que estaba detrás de mí, se había acercado mientras yo contemplaba mi reflejo en el espejo, pero ni siquiera vi pasar alguna sombra.
-Gracias Wilhelm, pero como es que…no note que te acercaste.
-Paris- me seguía hablando al oído- no tengo reflejo
-Pero…. ¿Por qué yo…?
-Tu todavía lo tienes después se ira, es como tu esencia, después de un tiempo se esfumara aun no pasara.
-De acuerdo-
Voltee para verlo directamente a los ojos, pero me distrajo otra cosa, la decoración del castillo era realmente hermosa, aunque muchos de los arreglos y muebles no se vieran más en la cuidad o cualquier otro lado, eran fabulosos. En medio del vestíbulo estaban las escaleras, cada escalón era de mármol, a mitad del asenso había un gran ventanal de muchos colores brillantes, con la imagen de una mujer. Me quede apreciando cada detalle de aquella imagen como un crítico lo hace con el arte…. Sentí que alguien toco mi hombro…
-Es hermoso- dije
-Ella es….
El ventanal se empezó a quebrar, Will guardo silencio, de pronto se escucho un gran estruendo y salieron volando los pedazos de vidrio, Will saco sus alas y me cubrió en ese instante se escucho una pequeña risa, el bajo sus alas y las oculto de nueva cuenta….
-Yo… soy Isabel- dijo una mujer, voltee a verla, era realmente hermosa he de admitirlo, sus rasgos eran muy finos, tal como los de una mujer de la realeza, su cabello era negro, su piel era delicada y perfectamente blanca, tenia puesto un vestido más sencillo que el mío pero igual era un modelo del renacimiento al contemplarla mi cuerpo se movió involuntariamente, haciendo una reverencia para ella.-con que tu eres Paris, la chica de la que Wilhelm no deja de hablar.
-Mucho gusto Isabel- me levante y la mire a los ojos, si yo soy Paris.
-Tal parece que Wilhelm nos dijo la verdad, eres muy hermosa.-yo solo agache la mirada
-Muchas gracias Isabel
-Isabel en donde esta Tom- dijo Will
-Está en su habitación- respondió Isabel rápidamente dirigiendo su mirada a hacia el- en unos minutos baja.
-Paris, te ves muy bella con tu nueva apariencia- dijo sonriendo Isabel
-Gracias Isabel- de nuevo hice una pequeña reverencia
Isabel rio- No es necesario que hagas eso mi niña-
Me sonroje un poco –de acuerdo-
Isabel se acerco a mí, me tomo de la mano y la levanto, luego la volteo para ver mi palma, y paso su uña suavemente por cada línea de mi mano. Mi mano me comenzó a doler y luego sentí como si me hubieran puesto un metal ardiendo en mi mano, solo hice una cara de dolor.
-Veo que Wilhelm no hizo una mala elección- oí decir a Isabel, al tiempo que soltaba mi mano y pasaba su otra mano por mi cuello, donde estaban las marcas de la mordida- Veras que no te arrepentirás niña. Tengo entendido que tienes preguntas sobre esto ¿no?. Me encantan las personas curiosas- sonrió y dio a relucir sus blancos y grandes colmillos.
Me quede en silencio. Después se escucho como alguien bajaba corriendo de las escaleras y….
No hay comentarios:
Publicar un comentario