“¡Paris, ayúdame, por favor ven! ¡No me dejes! Paris”.. una y otra vez, trate de buscar de donde provenían sus gritos, parecían ecos no podía descubrir el origen, mi desesperación aumentaba, me sentía claustrofóbica, de repente empecé a caer todo era oscuro y frio. Solo escuchaba las voces de lamentación de él y de todas las personas que amo, ahí fue cuando desperté…
Estaba completamente bañada en sudor, mi corazón latía demasiado rápido, mi respiración era muy continua, hacía muchos años que no tenía un sueño que me hubiera ocasionado algo así, mire de reojo toda mi habitación; sentía como si alguien me observara, me senté doble mis piernas recargue mi cabeza en las rodillas mis lágrimas empezaron a rodar por mis mejillas, no pude contener el llanto, solo pensaba una y otra vez….
“¡Nunca me ire!”…
Lo único que escuchaba de la noche eran mis pensamientos, no me concentraba en nada mas, solo deseaba desahogarme, pero hubo un ruido en la ventana me hizo voltear, sonó como un rasguño, algo desesperante y rechinante, pero solo fingí que lo que provoco aquello era la rama del pequeño árbol que había fuera de mi casa, nada extraordinario; de nuevo me fundí en mis pensamientos cuando solo escuche:
«¡Hola!» era una voz de hombre, un tanto fría y ronca.
Levanté la mirada y no vi a nadie de pronto escuche, «“¡estoy aquí!”», gire mi cabeza hacia mi lado derecho, con la poca luz que entraba de la luna por mi ventana vi que era la silueta de un hombre; estaba de pie junto a mi cama, era alto pero lo que más se notaba era su sonrisa, me quede paralizada, no entendía como alguien había podido entrar en mi habitación sin darme cuenta.
Mi mirada solo estaba en el, era como si me hipnotizara, si el cerraba los ojos, yo también; si él volteba la cara, yo también, y en un momento solo se escuchaba su risa, no era algo tenebroso pero me recorrían escalofríos por todo el cuerpo.
De mi boca salió un…. ¿Qué haces aquí?
- No llores, nada de eso fue real –dijo con un tono sarcástico.
-¿Quién eres? –pregunté con temor.
-Te necesita despierta, no tienes por qué temer –dijo tranquilamente mientras recorría mi habitación.
-¿Qué quien eres? –insistí.
Aquel chico dio un salto en mi cama y de cuclillas frente a mí, quedamos frente a frente, mi cuerpo seguía paralizado.
-Te doy miedo? –pregunto él en tono desafiante. A lo que yo solo me quede en silencio.
Alzó su mano y con ella acaricio mi cara, su piel estaba muy fría. Cerré mis ojos, pensando que de nuevo seria un sueño, cuando los abrí él ya no estaba frente a mí; solté un pequeño suspiro de alivio.
Escuche una risa. –¡Aquí sigo Paris! -susurro a mi oído izquierdo.
Gire mis ojos; el estaba tranquilamente recostado al otro lado de la cama.
-¿Cómo sabes mi nombre? –pregunté tartamudeando.
-Yo sé todo de todo de ti cariño –Respondió
-¿Quién eres? –de nuevo pregunté.
-¿Yo?. Soy tu futuro princesa –respondió sonriendo
-¿Qué quieres?¿qué haces aquí? -dije con voz entre cortada debido a las ganas que tenia de llorar-¿cómo entraste?¿qué....? –el interrumpió.
-¿Como explicarlo?. Ya lo sé. -Guardo silencio unos segundos -Veras yo vine por ti, aquella pesadilla fue culpa mía, ¡te necesitaba despierta! –Esto ultimo lo dijo con voz de niño chiquito. –Yo puedo hacer todo lo que me plazca, entro y salgo a todas horas de donde yo quiera–.
-¿Qué quieres de mi?, dime –el miedo comenzaba a desvanecerse.
-Te quiero a ti! –estiro su mano –ven conmigo y te explicare todo.
-No puedo. No se quien eres, ¿Qué quieres?– Quisé insistir en preguntar, de algun modo debia decirme quien era y que qureria.
Frunció el ceño. –¿Verdaderamente te importa, no quieres salir y saber quien soy?
-¡Si que me importa!. No saldré contigo –grite.
Hubo unos 5 segundos de silencio, despues la alarma de mi despertador comenzó a sonar, di un pequeño salto de susto y ese chico se rio de mí.
-Ya es tarde, debo irme –dijo acercándose a la ventana. –Piensa si quieres ir conmigo y saber quién soy y que es lo que quiero… ¡Mañana volveré!
No dije nada y baje la mirada. Cuando volví a levantar mi rostro mire mi habitación, el, ya no estaba. Suspire y me volví a recostar en mi almohada cerré mis ojos y dormí de nuevo.
Desperté unas 3 horas después. Lo primero que pensé esa mañana, recuerdo que fue en aquel chico que estuvo en mi habitación esa noche, si lo que sucedió fue real o solo fue otro sueño.
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